Poco imaginaban los líderes de la docena de estados que suscribieron aquel ya lejano 4 de abril de 1949 el tratado de Washington que fundaba la Organización del Tratado del Atlántico Norte que estaban pariendo una criatura capaz de sobrevivir en diferentes circunstancias históricas y de extenderse hasta límites inimaginables en el momento de su fundación. Hoy, sesenta años después de aquella histórica firma es indudable que la alianza goza de una extraordinaria salud, pese a que el panorama internacional haya variado radicalmente.